Por Tony Shceffler.- Los primeros pobladores fueron los Celtas cinco siglos antes de Cristo. En el siglo I, los romanos la incorporan a su imperio dándole el nombre Vindobona «Ciudad Blanca».

Vindobona «Ciudad Blanca»

Sucesos de toda índole se sucedieron desde entonces hasta que su estratégica ubicación atrajo a la poderosa familia Babenberg que fundó una dinastía teniendo al Duque Leopoldo I, el ilustre, que consiguió que Viena no dependiera de los Húngaros.

En el 881 aparece por primera vez con el nombre de Viena y en 1237 fue declarada ciudad imperial.

Viena, Ciudad Imperial

Al morir sin descendencia Federico II, en una batalla contra los húngaros se extinguió la familia Babenberg dando inicio a la dinastía de los Habsburgo, comenzando la dinastía más larga, de 1278 a 1918 y con más poder de la historia europea.

                                                    CAMINAR ES UN PLACER.

Su centro histórico es hermoso por donde quiera que se vea, calle tras calle tiene algo que admirar. Su eje y corazón de la ciudad es la hermosa catedral de St. Stephen’s, de estilo Gótico y terminada en 1433.

El famoso Café Central.

A su alrededor se encuentran decenas de museos, hermosas construcciones y calles peatonales plenas de bullicio, centros comerciales, boutiques, restaurantes, cafés, bares y miles de turistas.

Por la Ringstrasse se llega a su famosa opera abierta prácticamente todo el año y a una calle el legendario hotel Sacher, parada obligada para tomarse un descanso, admirar sus salones con singular bar y por supuesto sentarse a tomar un delicioso café vienés y deleitarse con su famoso pastel de chocolate » Sachertorte «.

El legendario hotel Sacher.

Regresando por Mariahilferstrasse y ver más y más tiendas incluyendo de antigüedades lleguen a María-Theresien-Platz, y ver su fabuloso museo, el parlamento, el ayuntamiento  y su nuevo City Hall.

Muy cerca también la Karlsplatz, donde encontrarán una encantadora iglesia Barroca de 1897.

                                                   Otras maneras de visitarla.

Cuando se canse de caminar, puede subirse a un triciclo donde caben hasta tres personas, sus tradicionales carruajes jalados por caballos o el autobús de dos pisos, que aunque no entra a las calles peatonales si recorre decenas de atracciones y con audífonos en varios idiomas, al igual que el tranvía que por 9 euros lo lleva en un círculo por las afueras del centro histórico.

Palacio de Hobsburg

Nosotros le sugerimos también el metro, muy fácil y económico pues por menos de cuatro euros puede usarlo todo un día. Muchos de los castillos y museos se encuentran fuera del área  peatonal, así que es la mejor y más rápida manera de llegar al Palacio Imperial ( Hofburg ), al Schonbrunn Palace, al parque Prater y al opulento Belvedere.

                                                        Historia por doquier.

La casa de Mozart es uno de los sitios más visitados, pero no es el único famoso que tiene hasta chocolates con su rostro y efigie, aquí también Brahms, Haydn, Schubert y Mahler forman parte de su gran historia musical.

Contrastes por doquier

Pero como no todo es admirar sus bellísimas construcciones, así como le sugerimos el Sachertorte, no deje de ir al legendario café Griensteidl en Michaelerplatz, así como al hermoso café Central, cuya decoración interior hará que su postre resulte inolvidable.  También vale la pena darse una vuelta por el Hoher Market y el Fleischmarket cerca de la Catedral. #OndasLasser #TurismoDeLujo

Fotos : Gaby Martinez.

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